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	<title>Human Media</title>
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		<title>Ser humanos y no máquinas: Siente, luego habla</title>
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		<dc:creator><![CDATA[human]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Apr 2023 21:00:18 +0000</pubDate>
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		<p>Dilemas y verdades alrededor de la inteligencia artificial utilizada para crear presentadores de noticias</p>
<p>Me gusta mirar ciertas películas futuristas o de ciencia ficción como Star Wars, por ejemplo. Disfruto de ellas y casi siempre he entendido que habían imágenes que jamás alcanzaría a experimentar en la realidad: lo más concreto del Halcón Milenario lo podía encontrar en Disney, en una réplica museográfica bastante admirable. Sin embargo, digo «casi siempre» porque desde hace varios años algunos “imposibles” como las videollamadas o los hologramas con movimiento de Volver al Futuro se hicieron realidad, ¿verdad?</p>
<p>Hace poco he visto Avatar con mi hija. Un año atrás no podría haber imaginado, de pronto, ser parte de una guerra interplanetaria, donde algunos defienden lo natural y otros lo destruyen. Hoy ya no se me hace lejano.</p>
<p>Sí, claro, siempre pienso que es suficiente con la carga emocional de nuestro mundo como para abrir mi mente a más posibilidades, pero hay una voz dentro de mi que me dice que “esas otras posibilidades ya están abiertas en mi mundo, en nuestro mundo o en mundos paralelos, metaversos”.</p>
<p>A pesar de conocer lo que puede lograr la Inteligencia Artificial (IA) en el mundo de las comunicaciones me considero bien arraigada a la vida simple y tradicional. He desarrollado historias reales por más de 20 años: cínicos que llegan a ser presidentes, pueblos que luchan con piedras contra balas, sanguinarios que torturan y matan en nombre de una ideología, niños que mueren por enfermedades que otros malditos podrían curar.</p>
<p>Quizás se puede entender cómo me sentí cuando me pasaron un video protagonizado por alguien que no existe, quizás narrando una noticia que no existe, desenvolviéndose en un set que no existe. Nada existe en él y muchas personas que lo ven creen todo lo contrario y, sobre todo, le permiten el derecho de la verosimilitud a todo lo que dice. ¿Qué era esto que veía? La agencia de prensa Xinhua, que pertenece al gobierno chino, anunciaba así la creación de nuevos presentadores de noticias creados con Inteligencia Artificial. Aquí pueden mirar el video:</p>
<p style="font-weight: 400;"><a href="https://www.youtube.com/watch?v=xWf2dG3LZZo" target="_blank" rel="noopener">China estrena un presentador de noticias virtual basado en inteligencia artificial</a></p>
<p>Vamos paso a paso. La IA tiene definiciones muy amplias, pero, de acuerdo a la magíster en tecnología e innovación y colaboradora del BID, Daniela Collaguazo, básicamente “abarca cualquier tecnología que permite a las computadoras imitar habilidades humanas”. Los presentadores de la agencia Xinhua no son de carne y hueso, pero a través de la pantalla pueden engañar a cualquiera. Tienen fallas, son un tanto robotizados, pero los gigantes tecnológicos aceleran el perfeccionamiento de este tipo de IA, cada vez con más características humanas.</p>
<p>Sí, eso que hemos visto en Black Mirror está pasando ahora.</p>
<p>Otros videos de falsos presentadores circulan en las redes: se trata de Wolf News. Estos avatares creados con inteligencia artificial narraban con total naturalidad varias noticias inexactas. Los expertos llaman a este fenómeno el uso discriminado de la tecnología de video deepfake. “Se trata de videomontajes ultrarrealistas hechos con software de IA para producir personas ficticias como parte de una campaña de información alineada a un Estado”, señalan Adam Satariano y Paul Mozur, corresponsales de The New York Times.<br />
Lo más preocupante es que la tecnología deepfake evoluciona a diario y, lejos de ser rechazada, empieza a ser aceptada en distintas redes sociales.</p>
<p>¿Cómo controlar esta embestida irreal? ¿Cómo afrontar la falsa verborrea de estas marionetas digitales? ¿Hay salida? ¿Aquellos falsos humanos podrán decir lo que quieran? ¿Quién juzga lo injuzgable?</p>
<p>Les comento que Microsoft hace rato ya está creando chatbots y avatares a partir de Inteligencia Artificial. Es decir, no solo es cosa de China. Sucede en todo el mundo. Y ahora están apareciendo programas de video, de muy bajo precio, que permiten al usuario crear falsos humanos. Qué hacemos para evitar esta ola de algoritmos cargados de artificialidad.</p>
<p>¿Los periodistas y presentadores tendrán que competir contra avatares? Es momento de detenernos en los detalles. Así como los alarmistas aseguran que todos seremos reemplazados por robots -al estilo Will Smith en Yo, Robot-, hay quienes estamos en la vereda más realista. La inteligencia artificial trata de imitar al humano pero no ha logrado algo básico del humano. ¿Pensar? No. Yala.</p>
<p><strong>Sentir.</strong></p>
<p>Tomemos el ejemplo de la cobertura periodística en un terremoto. Un periodista sale al aire en el noticiero de la noche, mira a la cámara de cierto modo, cuenta lo que sucede desde el lugar de los hechos, cansado y con la voz quebrada. Quizás no llore al aire, pero ha visto decenas de cadáveres durante todo el día, uno al lado del otro en lo que queda de la Plaza de Armas de una ciudad en escombros. Hay niños también entre ellos y cientos de personas le han contado con desesperación cómo se iban cayendo casas, edificios, la iglesia, el hotel. Su voz, su mirada, su interior. Nunca jamás el robot podrá sentir lo que él siente. ¿Podrá entonces transmitirlo?</p>
<p>He aquí otro dilema. En muchas ocasiones los presentadores de noticias se enfocan en evitar no sentir. A eso, algunos, le llaman objetividad.<br />
¿Se han boicoteado a ellos mismos pareciendo robots, antes de que lleguen los verdaderos a desplazarlos? Auch.<br />
Aquí viene lo fuerte: ¿En algún momento los avatares lo harán tan bien que el público los preferirá? ¿Estamos frente al comienzo del fin de la narración periodística y de la conducción de noticieros? La Inteligencia Artificial es irrefrenable y evoluciona a cada segundo. Sin embargo, está claro que las marionetas digitales jamás podrán sentir. ¡Entonces, por favor, dejemos el periodismo robotizado!</p>
<p>No digo que exageremos, ni dramaticemos. Solo hay que sentir, analizar más allá del «a favor y en contra», escuchar y responder con inteligencia y ser un poco más sensibles. La sensibilidad es ponerte en la piel del otro y para ello hay que dejar, a veces, que algunas cosas nos duelan, nos alegren, nos transformen. Ser humanos y no máquinas. El poeta César Vallejo lo dijo hace varias décadas: Ya va a venir el día, ponte el alma.</p>
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		<title>Cultura organizacional: dime tus valores y te diré quién eres</title>
		<link>https://humanmedia.pe/cultura-organizacional-dime-tus-valores-y-te-dire-quien-eres/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[human]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 Apr 2023 20:53:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[blog]]></category>
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		<p>Estás en el microbús, en el taxi o, si tienes suerte, en tu propio carro rumbo a la chamba. De lunes a viernes enfrentas la modorra, el tráfico, el calor o el frío y el malestar de la gente en la calle. ¿Qué sucedería si, además de todo lo que pasa a tu alrededor, es para ti un martirio afrontar tu día laboral?: Quizás tu jefe es un maltratador o un inútil. Tal vez no entiendes hacia donde apunta la empresa en la que laboras. O, simplemente, nadie te hace caso. Tus superiores no le prestan atención a tus ideas y, además, observas cómo los nuevos ascienden a espacios y rangos privilegiados cuando tú -un profesional capacitado, creativo y empeñoso- desde hace años continúas en el mismo puesto. Para ti el trabajo no es el lugar soñado. Todo lo contrario: detestas a la institución y sientes que estás ahí porque “de algo hay que vivir” o “porque ya te acostumbraste a cumplir por cumplir”.</p>
<p>Te cuento que tu caso es el de muchos. Una encuesta del 2020 realizada por Ackermann International detalla que solo el 24% de personas son felices en el trabajo. Felicidad, qué bonita palabra. Es ese estado que todos queremos alcanzar. Y bueno, se puede estar bien en la chamba si se alinean varios factores, pero básicamente hay un pilar que sostiene la relación entre la o las cabezas de una institución y sus colaboradores. Se trata de la cultura organizacional. Básicamente tiene que ver con la personalidad, las normas, principios o valores por los que se rige una empresa. Muy gaseoso el concepto.</p>
<p>Hablando de gaseosas miremos a Coca Cola. Esta compañía tiene por cultura organizacional la promoción de valores como el liderazgo, la colaboración, la integridad, la responsabilidad, la pasión, la diversidad y (ante todo) la calidad. Se supone, además, que Coca Cola es felicidad. Eso es lo que prometen tanto para su público interno como externo. La empresa de tecnología Adobe, por ejemplo, orienta su cultura organizacional más a la creatividad. Los jefes son couches, no hay sanción por el error y se motiva la presentación de proyectos. ¡Suena tan bonito! De acuerdo a quienes laboran en esos lugares al parecer sí es cierto todo lo que proyectan.</p>
<p>Entonces sí se puede ser feliz en un trabajo, pero cómo alcanzar ese estadío, cómo motivar a la gente, cómo hacer que sientan realmente, de corazón, que la empresa es también su empresa, que los logros de la institución son también sus logros y que, sobre todo, su opinión sí importa, sí es escuchada y que sus propuestas sí se pueden visibilizar. ¿Cómo lograr eso?</p>
<p>Bueeeeeno… si las cosas andan muy mal en el lugar en donde trabajas entonces mejor escucha al abogado y empresario mexicano Gustavo Huerta, fundador de la aceleradora BlueBox Ventures, quien comenta en un TED que es necesario destruir la cultura organizacional de una empresa. Sí, destruir.</p>
<p><iframe title="¿Cómo destruir la cultura de una empresa en 7 días? | Gustavo Huerta | TEDxCamelinasAve" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/hm3tacpl2tA?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p>“Cuando una empresa coloca sus valores en una pared, significa que no los vive. Los valores no se pueden escribir, los valores se viven”, dice Huerta y creo que está en lo cierto. Además, surgen varias preguntas alrededor de su discurso: ¿Hacia dónde apuntas como organización? ¿Tu enfoque es el dinero? ¿El éxito? ¿La fama? ¿Quieres ser reconocido? ¿Ser portada de Forbes? ¿Quieres empaquetar en un bonito sobre tu empresa para luego venderla? ¿Cuál es el corazón de tu marca?</p>
<p>Esas interrogantes debería planteárselas no solo las cabezas de una empresa, sino también los colaboradores o trabajadores. Centrémonos: hay jefes, hay colaboradores, hay proveedores y están los consumidores. Por lo pronto, cuatro tipos de públicos. ¿Cómo hacer que una institución proyecte una cultura organizacional real, positiva y feliz? ¿Cómo lograr que todos los públicos encuentren plenitud?</p>
<p>Antonio Arranz, ceo de DHL en México, plantea algunas respuestas en este video. Les adelanto algo: él propone que la cultura organizacional debe centrarse en las personas, en sus sueños, en su bienestar real. No en el éxito corporativo, no en cifras duras, no solo en ganar y ganar dinero. Las personas son el capital más importante del mundo. Aquí el TED de Arranz:</p>
<p><iframe title="Reinventando la cultura organizacional | Antonio Arranz | TEDxYouth@ASF" width="1080" height="608" src="https://www.youtube.com/embed/zgBWn3NNi9o?feature=oembed" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" allowfullscreen></iframe></p>
<p>“Somos personas, tenemos una sola vida. Hay que pensar que tenemos una sola vida, que queremos vivir lo mejor que podamos”, dice Arranz. Cuando la empresa se preocupa por el trabajador, cuando pone en relieve sus ideas, cuando los valores de la organización conversan con los valores de los diferentes públicos a los que apunta, cuando hay interés real por la personas, cuando las marcas se humanizan con honestidad, solo entonces se empieza a dibujar la felicidad en el trabajo y, obviamente, el equipo laboral hará felices a los clientes. Me das, yo doy. El amor no es amor sino es recíproco.</p>
<p>Además, vamos con un último dato, un trabajador feliz es hasta 40% más productivo y 80% más creativo e innovador, según la encuesta de Ackerman International. Imagina esto: de pronto las cosas cambian en tu trabajo: te escuchan, te toman en cuenta y ponen en práctica tus propuestas. Además, se interesan porque estés bien, porque te sientas cómodo. Tu jefe ya no destroza tus ideas. Al contrario, las abraza.</p>
<p>Entonces, tú sientes que todo cambia, afrontas el día de manera diferente. Hay tráfico sí, pero nada podrá perturbar lo bien que te sientes. Ni el bullicio de la calle, ni las malas noticias que se filtran por la radio, ni las portadas incendiarias de los periódicos. Llegas a la chamba y es como si llegaras al lugar soñado. Te sientes agradecido de estar ahí. Eres importante, eres persona, eres humano.</p>
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